La pionera Cuba

“Este movimiento que parecía una utopía, una agricultura de emergencia, ya es un modo de vida”. “Agroecología en Cuba”, la película de Juan Pablo Lepore y Nicolás van Caloen, que fue liberada en YouTube hace algunos días, retrata el sistema cooperativo agrario de la isla que está basado en el cuidado del medio ambiente y las personas, en una producción orgánica de alimentos que son cultivados sin fertilizantes ni biopesticidas, y en la soberanía alimentaria. Una realidad efectiva que gracias a la reforma agraria de la revolución, permite que en plenas zonas urbanas pequeñas empresas agrícolas produzcan alimentos y generen sus propios ingresos.

El domingo 29 de marzo, la película que se había presentado a sala llena en el cine Gaumont en agosto del 2019, fue liberada en plataformas virtuales para que la gente la vea desde sus casas.

“Agroecología en Cuba”, un film de Juan Pablo Lepore y Nicolás van Caloen, con más de cinco años de rodaje, fue proyectada más de 200 veces desde su estreno entre Argentina y Chile, y seleccionada por 9 festivales internacionales de Alemania, Panamá, Canadá, Nigeria, Polonia y Camboya entre otros. Es el cuarto documental que lleva adelante “Colectivo Semillas”, el cual cumplió 10 años recientemente. 

 “Nos pareció un buen momento para que la película se proyecte. Ahora que estamos frente a una pandemia mundial y varias de las preguntas sobre la responsabilidad y causa de ella tienen que ver con el medio ambiente, el cambio climático, la contaminación del agronegocio, el exagerado extractivismo y el poco respeto que le tenemos a la ecología”, dijo su director Juan Pablo Lepone.

El documental reúne testimonios de campesinos, productores, consumidores, trabajadores rurales y técnicos agrícolas, que relatan la construcción del modelo Agro Cubano, basado en agroecología y soberanía alimentaria, a diferencia del resto de los países de América Latina, altamente dependiente del paquete tecnológico de semillas transgénicas, agroquímicos y fertilizantes, que generan las multinacionales instaladas en territorio latinoamericano. 

“Este proyecto surge desde la necesidad de narrar cómo Cuba ha podido sobrevivir a un bloqueo económico mundial. Con bases sólidas de autoabastecimiento y Soberanía Alimentaria se generaron los mecanismos desde el Estado para garantizar la creación de unidades de producción agroecológicas de consumo local”, comenta el director. 

Antes de la Revolución del ’59 la isla producía únicamente monocultivos de caña de azúcar. “Cuba era un país productor monocultivador. Producía alimento para 40 millones de personas, pero todo en forma de azúcar”, relata un productor en el documental.

Esta producción, en un primer momento, tenía como objetivo abastecer el mercado norteamericano, quienes además eran dueños del 67% de las tierras cultivables en suelo cubano, tal como relata la película.

Las condiciones de los trabajadores eran pésimas: el 50% no tenía trabajo y el restante eran esclavos. En 1957, sólo el  6% de los obreros agrícolas podían acceder a tomar leche y el 4% a comer carne. Además, el 85% no tenían tierras y carecían de agua corriente.

En 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro y otras figuras históricas como Ernesto “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro, se introdujo la Reforma Agraria, una medida que transformó la base del orden social establecido en la Cuba Imperialista.

“Cuba por necesidad tiene que producir orgánico, por necesidad tiene que descubrir y aplicar la tecnología, y por necesidad en el tiempo adquirió la experiencia”, son las palabras de un técnico agrícolas en el documental. “Este movimiento que parecía una utopía, que parecía una agricultura de emergencia, ya no es de emergencia, ya es un modo de vida.”

Ahí es donde nace y se desarrolla la Agroecología cubana como respuesta a la crisis alimentaria, con el conjunto de la población, en donde la educación y la participación popular intergeneracional y multidisciplinaria es fundamental para la construcción de un modelo agro libre y soberano.

Se ponen en juego a todos los actores de la sociedad: la ciencia y tecnología, la educación, la agricultura, ganadería y todos los niveles de gobierno. Esto volvió a Cuba como líder en la producción de alimentos sustentables y ecológicos. “Esperemos que esta experiencia cubana sirva para posibilitar una mejor comprensión de lo que es el campo argentino, y potenciar experiencias que se vienen dando a nivel nacional de este tipo”, agregó el director del largometraje.

Argentina

En nuestro país, hace unos años los reclamos históricos de movimientos de trabajadores de la tierra, campesinos y productores, están recibiendo una mayor llegada por parte de otros sectores de la sociedad. Ocupar lugares como el área frutihortícola del Mercado Central de la Provincia de Buenos Aires, que es el principal centro de comercialización de frutas y hortalizas de la República Argentina y uno de los más importantes de América Latina, es un ejemplo de ello.

La discusión sobre la soberanía alimentaria parece estar calando entre los consumidores de frutas y verduras de todo el país que cada día se abastecen más de productos agroecológicos, y nuevos almacenes de la economía social y solidaria van apareciendo como en Villa Devoto, Avellaneda y La Plata.

Al mismo tiempo, la problemática del derecho y acceso a la tierra, a la vivienda digna y a la salud de quienes producen alimentos para el pueblo argentino también está puesta en juego en esta relación consumidor-productor. Modelo agro libre y soberano, es el título que las reúne a las dos, y es la base para discutir la libertad y soberanía de un pueblo. 

“La soberanía alimentaria es la capacidad o independencia de producir lo que usted quiere consumir, cómo lo quiere consumir y cuándo lo quiere consumir”, dice un productor en el documental. Allí empiezan las libertades y soberanías de los cuerpos, y por ende del pueblo entero.

Hace falta crecer en niveles de organización que demanden y propongan nuevos métodos de producción y consumo más responsables con la tierra. Es necesario un Estado que acompañe dichas políticas, y causa o consecuencia de ello, una sociedad educada para un menor deseo de consumo y mayor conciencia ambiental. 

Mientras tanto, algunos sectores del campo de la comunicación están dispuestos a romper con los discursos mediáticos hegemónicos, y mostrar otro lado del mundo, el que nadie ve y cuenta. Para eso la producción audiovisual de “Agroecología en Cuba” muestra una realidad efectiva que parece una utopía: la alimentación sana, la producción consciente y la vida digna.

Click para ver el documental.

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